Había
una pareja que se declaraba no creyente en Dios, que tenían una hija y por
tanto, nunca le había dicho nada a su hija sobre Dios.
Una
noche, cuando la niña tenía 5 años, sus padres pelearon, como de costumbre...
Pero
esa noche, llegaron al grado tal de violencia que él... le disparo a su esposa,
y luego se suicidó.
La niña
fue llevada a un hogar adoptivo. Su madre adoptiva era muy religiosa y decidió
llevarla a la Iglesia.
El
primer día de catecismo, la madre le dijo a la maestra que la nena nunca
había escuchado hablar de Jesús, pidiéndole que tuviera paciencia con ella,
el tiempo que fuera necesario.
La
catequista mostró una imagen de Jesús y preguntó a los niños:
¿Alguien
sabe quien es Él?
La
niña, levantó inmediatamente su mano, diciendo: ¡Yo sé!
La
catequista, valorando la iniciativa de la pobre niña, pero con temor por la
respuesta equivocada, al recordar el comentario de la madre adoptiva, la invitó
a responder.
Es
así que la niña con una vos cargada de certeza y confianza dijo:
“Ese es el hombre que me abraza cada día,
desde aquella noche en que mis padres murieron”.
En
todo el salón se produjo un silencio tan lleno de amor que la maestra no logró
silenciar en su interior y pronunciar en vos alta la promesa de Jesús: “Yo
nunca los dejaré solos, estaré siempre con ustedes hasta el fin de los
tiempos”. (Mateo 28, 20)
Nota:
artículo impreso en un diario hace poco tiempo.
Moraleja:
Si es
importante para vos, es importante para Dios.
Hay
cosas en las que quizás la respuesta de Dios no coincida con la mía, pero eso
es porque El siempre tiene algo mejor.
Aunque
no creas en Dios, Dios cree en ti.
Seguir
a Jesús no es cuestión de velocidad, es de resistencia.
Sigue.
Dios te llamo y no se equivocó.
La fe
que Dios puso en vos no se devalúa. Crece más cada día.
Dios
nos da el desear lo que pensó para nosotros.
Tristeza
no es igual a falta de fe.
Vive
un día a la vez. Vive. No te pide las ganas, te pide la decisión. Vive.
Todos
los hombres mueren, pero no todos viven.
No
entendemos tu amor pero sabemos que lo necesitamos.
Los
hombres que encuentran la fe encuentran su vocación.
Aunque
estés enojado, no peques.
Cuando
estés enojado no tomes decisiones. Y cuando estés contento no prometas.
Las
crisis prueban nuestra fe. Son sinónimo de inestabilidad, inseguridad e
incertidumbre. Pero la fe es compatible con las situaciones más adversas.
“Creer es ser capaz de soportar dudas”, decía Newman.
La
tristeza mira hacia atrás, la preocupación mira alrededor, la fe mira hacia
arriba.
Consejos bíblicos:
“Felices los de corazón puro, por que verán a
Dios” (Mateo 5,8).
“Si me abandonaran mi padre y mi madre, me
acogería el Señor” (Salmo 27,10).
“Pero, ¿puede una mujer olvidarse del niño que
cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque alguna lo
olvidase, yo nunca me olvidaría de ti. Mira cómo te tengo grabada en la palma
de mis manos” (Isaías 49,15-16).
“Ustedes lo aman sin haberlo visto; creen en
él sin verlo, y ahora se sienten llenos de una alegría inefable y celestial al
tener ya ahora eso mismo que pretende la fe, la salvación de sus almas” (1Pedro
1, 8-9).